13 agosto, 2026

un eclipse, review

ayer hubo un eclipse total de sol y ni siquiera ha sido lo más interesante de mi semana, por una casualidad extraña ha coincidido con la misma semana en la que el niño que me gusta me ha regalado su diente recién extraído de la encía y lo he estado sometiendo a un proceso de ablandar la carne para despegarla del hueso, y además este fin de semana vamos a montilla a pasar el fin de semana con carmen. ver tan nítida la silueta del sol por primera vez ha sido increíble, y aún así el amor en todas sus formas siempre termina ocupando un poco más de espacio. me hace mucha ilusión coger el autobús el sábado y bajarnos en el pueblillo de nuestra amiga, ver a su madre, bajar a la piscina municipal, dar paseos temprano cuando todavía hace fresco, y seguir organizando nuestro viaje a japón (omg). el niño que me gusta sigue ocupando un espacio en mi cabeza al que no le he dado permiso, los días se van estirando y me doy cuenta que me hace ilusión los días que le veo y que él mira mi cuadrante de turnos a ver si coincidimos esa tarde, me doy cuenta también de que le diría que sí a cualquier cosa que propusiera tanto porque confío en él como confío en mi propio criterio de adulta de a qué cosas le digo que sí, y de repente me apetece mucho decirle que nos escapemos juntos a ver la nieve a otro país, siento que sería como los viajes que hago sola porque no me pesaría nada tener su compañía.


se veía el sol muy lejos a través de las gafas, un abismo increíble y lejano con una muesca de luz en el centro reducida por el filtro de las gafas, un sol sin llamas de fuego que se hacía pequeño. sentí en ese momento que estaba mirando a través de un túnel, que mis propias pupilas intentaban traer al sol más cerca. lo miraba unos segundos y me volvía a decirle al resto de los pacientes que tuviesen cuidado, que no mirasen mucho rato, que compartiesen las gafas. estábamos en la azotea de la clínica, pacientes, el psiquiatra y yo, alguno de ellos hablaba de sacrificios humanos, teníamos la playa justo en frente, un 5% de sol visible ya en ese rato que se empezaba a esconder detrás del edificio, el psiquiatra y yo nos asomamos por detrás del tejado, ya sólo se veía la piscina y a una paciente de las mayores subiendo las escaleras hasta su cuarto, a ellos les daba un poco igual la noche solar. me dio un poco de pena no ver el anillo completo, pasó la luna casi rozándolo pero se quedó a muy poco, pienso en que llegará ese momento en el  futuro, que podré prepararme para verlo mejor y completo, un agujero negro en mitad del cielo rodeado de llamas.

2 comentarios:

  1. a mi también me sorprendió lo lejos y chiquito que se veía el sol a través de las gafas, con lo cerquita que se siente normalmente

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