25 julio, 2026

1.

estoy echada ahora sobre la cama con la almohada en los pies para que llegue mejor el ventilador, el pelo húmedo cayéndome por detrás, los pies apoyados en la madera del armario mientras sujeto el ebook y todo es tan cómodo que quiero que sea infinito, entra un sol muy bajo por la persiana bajada y el libro es muy gracioso, me recuerda a las horas que pasaba de pequeña concentrada en una tarea sin preocuparme por el móvil, ahora es muy difícil eso pero lo consigo un poco. el libro habla sobre unos carlinos que aterrorizan madrid, es realismo mágico. desde esta postura no veo la puerta pero no me importa ser vulnerable durante este rato porque despeinada sobre el colchón me siento invencible.

2.

por la mañana le escribo al niño que me gusta porque le toca turno todo el fin de semana, el viernes tuvimos turno juntos y pasé un rato mirándole trabajar por las cámaras. de él me gusta lo bien que trata a los pacientes, lo cariñoso que es con cada enfermo, lo miro reírse al otro lado de la pantalla, lo miro esperar con paciencia infinita y dar de comer a un interno, nos sentamos los dos al lado de una chica que llora hasta que para de hacerlo, yo me siento en el suelo intentando dar sentido a lo que dice, después el niño que me gusta me da un apretón en el hombro y nos miramos con cara de qué mundo más loco el nuestro.

3.

paloma me cuenta que está leyendo kafka, matías que ha leído macbeth, raquel y yo coincidimos en el próximo libro para nuestro club de lectura improvisado, le pido al psicólogo que es de nuestra edad su goodreads para seguirle, le unimos al club. veo que nos gustan cosas similares, el mismo enfoque de algunos temas sociales y el gusto por las portadas bonitas. creamos un grupo en whatssap, pongo de imagen una rata leyendo, a raquel le encanta. hace un rato veo que el psicólogo ha añadido a su lista el mismo libro que voy a leer con raquel. todavía me debe el euro que le presté para el autobús.

17 julio, 2026

en verano sólo quiero oler a crema solar

lo primero que hago al despertar por la mañana justo después de sumergir la cara en agua fría es embadurnarme el resto del cuerpo en crema de la playa. ese olor concreto a lugar seguro me regula todo el sistema nervioso aunque haya pasado la noche sin dormir. hace días que no desayuno porque el verano me quita todas las ganas de comer. me voy preparando mentalmente para cuando vuelva a consulta en septiembre y me digan que si quiero que la medicación me funcione tengo que tener una vida saludable pero yo ya tengo una vida saludable. mastico verduras crudas en vinagreta para cenar mientras veo un video de comida callejera en fukuoka.

hace tanto calor que vamos paseando el ventilador de un lado a otro del piso, la almohada a los pies de la cama, pienso en comprar sellos para no tener que ir hasta la oficina de correos y en lugar de eso echar las cartas para mis amigas en el buzón que hay justo a la entrada de mi trabajo. ayer en el trabajo se escuchaban fuegos artificiales porque afuera había una procesión en el mar. a mí todas estas cosas me dan una nostalgia rara, no sé por qué pero creo que cuando pasen los años y piense en el pasado me acordaré sobre todo del verano, donde los espacios de pausa no eran esperar a que sucediera algo, sino el presente tal cual, un silencio tranquilo, el suelo frío de azulejo, el vhs rebobinando una película hacia atrás, el sonido del timbre cuando tito venía a traernos helado.


15 julio, 2026

el fútbol y los dibujos de cuando era pequeña tienen algo en común

papá me llevó a la playa y fuimos cantando oliver y benji. nunca me ha gustado demasiado el fútbol más allá del anime y he jugado en ocasiones contadas, pero me acuerdo muy bien de la final mundial de 2010 porque era domingo y era mi cumpleaños dos días después, estábamos en un centro comercial y mientras yo esperaba a que mi hermana escogiese unas pegatinas escribí en las notas del móvil el primer post de mi nuevo blog, un texto sobre las peceras en un blog que jamás enseñé a nadie. en ese año todavía no estaba triste-triste y tenía algo más de capacidad de sentirme contenta. lo siguiente que recuerdo después de ese holanda 0-españa 1 es estar en pijama, sentada en la plaza del pueblo a media noche, comiéndome un helado de vainilla mientras los pitidos de los coches envolvían la noche en un ruido atronador, y nunca llegué a tener ese sentimiento de somos capaces de hacer algo, porque por aquellos años yo todavía creía que lo normal en una vida era que el esfuerzo se pagase, que los días en los que lograbas algo eran algo que tarde o temprano sucedía. 


and i mean, logically, tenía esa creencia constante porque la misma fe en algo superior que me intentaron transmitir en el colegio yo la encontré viendo dibujos animados que me venían a decir casi lo mismo sobre la voluntad de sacrificio, la confianza en una fuerza interna indeterminada que llegado el momento te daría el valor de resistir si creías en ello, y especialmente, que al final estarías rodeado de gente que te reconocería. 

crecí de forma lineal con songohanda primero, y más tarde con naruto, el primero porque era un niño pequeñito, llorón y valiente que iba encontrando figuras de apego fuera de su círculo familiar hasta convertirse en el hermano mayor que hace de guía, algo que sin duda sirvió a una niña pequeñita y llorona que buscaba figuras de apego hasta que se convirtió en hermana mayor.
cuando recibí a mi hermana y después de pasar mucho tiempo jugando a los dinosaurios y a los naúfragos en planetas desconocidos, cumplí 10 y decidí que mi identidad necesitaba un rebranding, tengo que ser algo más y descubrir quién soy más allá de mi familia.


lo que sucedía en naruto es había una diferenciación muy clara entre niños-que-aprenden y adultos-que-enseñan. cada uno de los personajes era además su propio arquetipo: niño al que le cuestan las cosas, niño pasando un duelo y niña aprendiendo a quererse. era bastante fácil coger un personaje y decir le pasa por dentro lo mismo que a mí, so!! educación emocional en un lenguaje sencillito, con una música preciosa llena de instrumentos tradicionales, que hacía que me quedase dormida en el sofá de mi abuela mientras al otro lado de la pantalla gaara explicaba que tenía algo dentro que no sangraba y que no sabía que era pero que le dolía mientras estaba despierto.
yo crecí y terminé la eso y me mandaron ese verano a un campamento de monjas, naruto se fue a entrenar a las montañas con su maestro y lo demás es historia. cuando volvió tenía un chándal nuevo, yo seguía durmiendo con el pijama de cuando tenía diez años, me daba miedo cambiar de instituto y no sabía que estaba a punto de conocer a mis personas favoritas del mundo y que había desarrollado un bagaje emocional suficiente como para conectar con ellas.


allá por 2020 mientras estábamos recogiditos en casa para no enfermar twitter empezó a hablar del final de haikyuu y yo que lo tenía a medias decidí ponerme al día, evento que sucedió la tarde antes de la publicación del último episodio del manga y lo demás es muy largo de contar porque fui corriendo a mis amigas a chillar tenéis que verlooooo, y probablemente dentro de dos meses y medio estemos carmen y yo correteando por sendai mientras lucía no entiende por qué queremos ir a hacernos una foto a un polideportivo.

tuve un trabajo en una galería donde un día me pidieron limpiar la superficie de una pared para poder exponer más tarde unas obras, y cuando me agaché con el trapo para empezar desde el suelo, yo estaba encantada de hacer eso porque la abuela de Kita le dijo siempre hay alguien mirándote, shiin, y en ese momento no sabía si estaba sintiendo a dios o a otra cosa diferente, pero sí que sentí que todo este trabajo un día se pagaría, así que seguramente he aprendido más con haikyuu que con el evangelio según san lucas que siempre leía cuando me iba a hacer los deberes a casa de mis abuelos.

who was i before akaashi dijese the idle fleeting thought that he was a star crossed my mind, hay una nostalgia increíble en la música de esos años (edits de tiktoks), y un hambre de recuperar nuestras vidas que creo que nunca se ha ido del todo aunque todas estas cosas que están pasando las apaguen de rato en rato. a veces aparece una persona divertida que te recuerda que la vida también podía serlo, sometimes les dices a tus amigos vamos a hacer algún plan que no hayamos hecho nunca, me gustaría decirle a mi yo pequeña que un día tuvo la valentía de coger un avión sola para ir a otro país a visitar a su mejor amiga, y que a la misma chica que un día recibió un diagnóstico de agorafobia y depresión moderada ahora le parece muy divertido alojarse en habitaciones de diez personas y saludarlas a todas y contarse sus vidas y sueños antes de dormir en inglés mezclado con cualquier otro idioma.



lo único que me recuerda el fútbol en medio de todo esto es que todavía somos capaces de unirnos para hacer algo y alegrarnos de lo mismo. ahora estoy leyendo blue lock, y aunque a nivel mensaje no tiene mucho que ver con nada de lo anterior porque son terribles personas sí que me está dando ese mismo sentimiento de nostalgia de ser jovencito y seguir adelante solo con el pensamiento de que las cosas que quieres todavía pueden suceder.

06 julio, 2026

formas de dar una voltereta

anoche estrené por fin el lienzo de corazón, pero no pinté ninguna de las cosas que había planeado, literalmente solo improvisé y terminé pintando dos sylvanians flotando en el espacio sin mucho sentido. todo fue porque a la tarde estuve buscando algo de mi checklist que poder tachar. no pinto especialmente bien ya, pero me basta con poder hacerlo, sin importar los turnos locos que me manden en el trabajo. podré volver a casa y seguir con mi cuadrito.

mientras pensaba pensé en que pintar es mi lenguaje, pero uno en el que sólo me encuentro yo. no es como escribir, que los demás me entienden. en mis pinturas yo sé el camino, sé los trazos que dejo, que al igual que en la vida unos valen y otros no, pero todos siguen ahí mezclados en el empaste, clavados en la trama del lienzo, dejando huequillos en blanco como estrellas sin pintar allá donde no consiguen meterse. si yo fuese valiente dedicaría toda mi vida a pintar pero todo el tiempo encuentro una excusa para no hacerlo, encuentro una excusa para no dar la voltereta.

(para empezar, no sé hacer la voltereta, ni el pino y la rueda. no sé montar en bicicleta. no tengo mucha motricidad en general.)

mientras hablaba con mari le conté mis dos opciones para dar la voltereta. la primera es la realista, conseguir un trabajo más cerca de casa y volver a dedicar las tardes a estudiar. en algún momento todo esto se pagaría y aprobaría la oposición, conseguiría una plaza lejos de casa y me mudaría para reconstruir mi vida. entonces volvería a pintar.

la otra es la del mundo de la fantasía: pido una beca para hacer una residencia artística en otro país. me la conceden. me voy a otro país. vuelvo a pasar los días creando como cuando estaba en la facultad, tengo varias crisis creativas seguramente porque a mí me interesa más el proceso y no tanto terminar obras. termino la residencia y regreso a mi país igual que me fui pero con muchas anécdotas y fotos. acabo trabajando en una editorial haciendo correcciones o me dedico a comisariar exposiciones (se supone que en ese tiempo me he vuelto más listo). termino decidiendo estudiar oposiciones. sigo pintando.

opciones extra:

  • intentar publicar un libro. terminar el libro.
  • hacerme nómada, es decir, viajar pero en largo, hacerlo estacional. sacarme un permiso de residencia como en el animal crossing. pillar un trabajo allí, ahorrar y después volver.



04 julio, 2026

un espíritu imbatible

a las 21:29 (salgo a las 21:30) entro al cuartillo minúsculo de la ropa con intención de dar el relevo y soltar el busca, no con intención de salir más tarde del trabajo un viernes por estar hablando con diego que me preguntó y las oposiciones cómo las llevas? mal, le digo yo, y especifico: en pausa. no saco hueco.

ya, comenta él. dice yo quiero estudiar algo. no sé el qué.

tampoco te creas que a mí me ha servido de mucho lo que he estudiado. para poder meterme a la opo, que es seguir estudiando. y no estudio porque no salgo de aquí y no consigo hacer las dos cosas a la vez.

consigo aportar esa explicación cortita y concisa, más de dos frases que es más de lo que suelo ser capaz de hablar. me pregunta que si estoy cansada de esto, le digo que sí, claro. terminamos hablando sobre mudarnos a japón a ser modelos de manos. edgar calladito junto al cesto de las sábanas enseña las suyas preciosas, las uñas blanquitas y bien cortadas. me pregunta cuánto llevo en la clínica.

voy para tres años. la cifra rebota en el fondo de mi cabeza, en la oscuridad de ese cuartillo donde no llegan las cámaras. bueno y que me voy. que quiero disfrutar del finde ya. espero que no paséis mala noche por aquí.


en otra conversación que tuve con adri me preguntó que si ya había resuelto lo de mi fantasma. No le digo que no he vuelto a pensar en el fantasma, simplemente le digo que no suelo intentar buscarles explicación a cosas que no parecen tenerla, que es más fácil creer eso y que a mí me complica menos la vida pensar que algunas cosas no las vamos a entender nunca. entonces no hace falta que yo me esfuerce en buscarles un sentido ahora, si lo tienen yo no lo veo. estoy conforme con aceptar esa ceguera hacia los misterios grandes de la vida. pero sí que compartimos los dos la misma conclusión, que es casi opuesta. aunque seamos personas de fe flojita también nos es más fácil creer que todo sucede por un motivo. si la vida me hace seguir aquí  será por algo, dice él, que sé que en ese momento está pensando en su hijo. me cuenta la vez que casi le toca algo. maría, no sabes la de tiempo que he pensado en lo que me hubiese solucionado la vida ese dinero, lo que hubiese solucionado la vida de mi hijo. siempre que adri me habla siento que es una versión más joven de mi padre y creo que él siente que le está hablando a una versión más jóven de sí mismo para intentar que me equivoque menos, sin saber que yo me equivoco siempre y que tardo años enteros en dar con la respuesta.

02 julio, 2026

los ojos por debajo de la superficie del agua (recap)

es julio, que significa: ha empezado el año de nuevo, empieza porque es mi cumpleaños, lo comparto con mamá que es una casualidad del universo que me gusta muchísimo. he pedido el día libre en el trabajo (significa que tendré que devolver esas horas otro día) y la idea es pasar el día debajo del agua, luego comer pizza con mi hermana en el paseo marítimo para seguir oliendo a sal. la calma a estas alturas me parece un premio.


estos días estoy recurriendo bastante a los polos de chocolate blanco, me digo son más pequeñitos, es menos helado. yendo en el coche el otro día anoté sobre una foto cosas que quería hacer. lo de ir en el coche es un poco la roca de sísifo a estas alturas ya, lo intento y fallo y lo intento y vuelvo a fallar, otra vez a lista de espera y volver y retomar y el coche empieza a hacer cosas que nunca antes ha hecho y me planteo comprarme mejor un patinete. le echo la culpa a que soy tonta y no me entran los automatismos, nunca me han entrado, después intento ser más amable conmigo y pienso que no se me pueden dar bien el inglés y conducir al mismo tiempo (tampoco se me da tan bien el inglés) yo en general voy a medias con todo, nunca hago nada lo bastante bien como para llegar a algo pero!!! sí lo hago todo lo bastante bien como para estar yo contenta: abrir mis cuadernos me pone por encima de todo muy contenta. mancharme las manos de pintar me aporta unas cantidades exageradas de dopamina. no aguanto mucho nadando ni tengo buena técnica pero tumbarme bocaarriba sobre el mar es de los lugares más felices del mundo.


quiero repetir el día del parque, quiero hacer en general más vida en el parque. es mi recurso cuando no tengo energías (ni coche) para ir a la playa. el día que fuimos a pintar los patos me divertí mucho aunque solo fuésemos mi hermana y yo sentadas sobre una toalla que compré en el bazar, los patos graznando a lo lejos, la sombra de un árbol, el pato raro que tiene bultos rojos en la cabeza caminando junto a nosotras, pato extiende las alas, dos niños observan desde detrás de la alambrada, el agua es casi verde. el parque de esta ciudad tan pequeña es suficiente para todos nosotros, aquí pusieron un escenario cuando yo tenía 14 y vine a un concierto, aquí ponen un cine de verano cada año y vengo algunas noches a encender bengalas frente al lago. es un parque bonito con bancos. sustituye a la playa pero tiene su propio encanto.

soñé que tenía una terraza para desayunar al fresco. la otra noche probé a arrastrar el sillón de mi hermana bajo la ventana para leer al fresco, pero me hizo sentir un poco como un niño en un sótano. si está hecho a medias no me satisface del todo. vi en el pueblo de al lado un estudio precioso y lleno de luz que costaba 170.000 euros la compra y que tenía la cama dentro de un armario. cerré la pestaña, no me plantearé comprar un piso hasta que tenga diez años más. los alquileres allí son de corta estancia porque la gente viene de fuera a pasar el verano en el sitio donde vivo, significa que en invierno te tienes que ir a buscar otra casa como los osos cuando hibernan. miré en la web de IKEA y todo ha subido de precio desde que yo tenía 16 y coleccionaba los catálogos y me compraba mini-mesas para mi piso de estudiante que las podría haber buscado en la calle como recolectábamos todo lo demás. mi mesilla de noche uno de esos años fue la caja de cartón de haber comprado algo, viviendo como un personajillo precario del animal crossing con su primera hipoteca. 


le conté esto a mi madre, que ella cuando tenía mi edad tenía un piso en propiedad, se había casado hacía un año y había nacido yo. lo del carnet creo que no me afecta por no tenerlo en sí, sino por no tener ni siquiera eso a mi edad, por encajarlo dentro del conjunto de cosas que no salen en mi vida a mi edad o que salen pero solo a medias mal hechas. por eso el otro día cuando recibí una carta de gloria llena de pegatinas de estrellas plateadas y leí que me decía cosas tan bonitas de mí pensé pero esta soy yo de verdad? y me acordé de que más allá de ser a museum of failures, a gallery of trying, también soy.... trabajadora con lo que me gusta, testaruda con lo que quiero, creativa por encima de todo, y me sentí un poco mejor. mi mesa sigue llena de libros y proyectos, y mis amigas me siguen escribiendo cartas, y en medio de esas crisis existenciales que me dan una vez por semana y que me hacen sentir un ser humano a medio hacer resulta que mis amigas todavía me quieren, y mis padres me dicen que no pasa nada, y teresa me escribe prohibido matarse, y es cuando intento sacar fuerzas para intentarlo otro día más y tener algo bonito que escribir en la agenda.