papá me llevó a la playa y fuimos cantando oliver y benji. nunca me ha gustado demasiado el fútbol más allá del anime y he jugado en ocasiones contadas, pero me acuerdo muy bien de la final mundial de 2010 porque era domingo y era mi cumpleaños dos días después, estábamos en un centro comercial y mientras yo esperaba a que mi hermana escogiese unas pegatinas escribí en las notas del móvil el primer post de mi nuevo blog, un texto sobre las peceras en un blog que jamás enseñé a nadie. en ese año todavía no estaba triste-triste y tenía algo más de capacidad de sentirme contenta. lo siguiente que recuerdo después de ese holanda 0-españa 1 es estar en pijama, sentada en la plaza del pueblo a media noche, comiéndome un helado de vainilla mientras los pitidos de los coches envolvían la noche en un ruido atronador, y nunca llegué a tener ese sentimiento de somos capaces de hacer algo, porque por aquellos años yo todavía creía que lo normal en una vida era que el esfuerzo se pagase, que los días en los que lograbas algo eran algo que tarde o temprano sucedía.

and i mean, logically, tenía esa creencia constante porque la misma fe en algo superior que me intentaron transmitir en el colegio yo la encontré viendo dibujos animados que me venían a decir casi lo mismo sobre la voluntad de sacrificio, la confianza en una fuerza interna indeterminada que llegado el momento te daría el valor de resistir si creías en ello, y especialmente, que al final estarías rodeado de gente que te reconocería.
crecí de forma lineal con songohanda primero, y más tarde con naruto, el primero porque era un niño pequeñito, llorón y valiente que iba encontrando figuras de apego fuera de su círculo familiar hasta convertirse en el hermano mayor que hace de guía, algo que sin duda sirvió a una niña pequeñita y llorona que buscaba figuras de apego hasta que se convirtió en hermana mayor.
cuando recibí a mi hermana y después de pasar mucho tiempo jugando a los dinosaurios y a los naúfragos en planetas desconocidos, cumplí 10 y decidí que mi identidad necesitaba un rebranding, tengo que ser algo más y descubrir quién soy más allá de mi familia.
lo que sucedía en naruto es había una diferenciación muy clara entre niños-que-aprenden y adultos-que-enseñan. cada uno de los personajes era además su propio arquetipo: niño al que le cuestan las cosas, niño pasando un duelo y niña aprendiendo a quererse. era bastante fácil coger un personaje y decir le pasa por dentro lo mismo que a mí, so!! educación emocional en un lenguaje sencillito, con una música preciosa llena de instrumentos tradicionales, que hacía que me quedase dormida en el sofá de mi abuela mientras al otro lado de la pantalla gaara explicaba que tenía algo dentro que no sangraba y que no sabía que era pero que le dolía mientras estaba despierto.
yo crecí y terminé la eso y me mandaron ese verano a un campamento de monjas, naruto se fue a entrenar a las montañas con su maestro y lo demás es historia. cuando volvió tenía un chándal nuevo, yo seguía durmiendo con el pijama de cuando tenía diez años, me daba miedo cambiar de instituto y no sabía que estaba a punto de conocer a mis personas favoritas del mundo y que había desarrollado un bagaje emocional suficiente como para conectar con ellas.

allá por 2020 mientras estábamos recogiditos en casa para no enfermar twitter empezó a hablar del final de haikyuu y yo que lo tenía a medias decidí ponerme al día, evento que sucedió la tarde antes de la publicación del último episodio del manga y lo demás es muy largo de contar porque fui corriendo a mis amigas a chillar
tenéis que verlooooo, y probablemente dentro de dos meses y medio estemos carmen y yo correteando por sendai mientras lucía no entiende por qué queremos ir a hacernos una foto a un polideportivo.
tuve un trabajo en una galería donde un día me pidieron limpiar la superficie de una pared para poder exponer más tarde unas obras, y cuando me agaché con el trapo para empezar desde el suelo, yo estaba encantada de hacer eso porque la abuela de Kita le dijo siempre hay alguien mirándote, shiin, y en ese momento no sabía si estaba sintiendo a dios o a otra cosa diferente, pero sí que sentí que todo este trabajo un día se pagaría, así que seguramente he aprendido más con haikyuu que con el evangelio según san lucas que siempre leía cuando me iba a hacer los deberes a casa de mis abuelos.
who was i before akaashi dijese
the idle fleeting thought that he was a star crossed my mind, hay una nostalgia increíble en la música de esos años (edits de tiktoks), y un hambre de recuperar nuestras vidas que creo que nunca se ha ido del todo aunque
todas estas cosas que están pasando las apaguen de rato en rato. a veces aparece una persona divertida que te recuerda que la vida también podía serlo, sometimes les dices a tus amigos vamos a hacer algún plan que no hayamos hecho nunca, me gustaría decirle a mi yo pequeña que un día tuvo la valentía de coger un avión sola para ir a otro país a visitar a su mejor amiga, y que a la misma chica que un día recibió un diagnóstico de agorafobia y depresión moderada ahora le parece muy divertido alojarse en habitaciones de diez personas y saludarlas a todas y contarse sus vidas y sueños antes de dormir en inglés mezclado con cualquier otro idioma.
lo único que me recuerda el fútbol en medio de todo esto es que todavía somos capaces de unirnos para hacer algo y alegrarnos de lo mismo. ahora estoy leyendo blue lock, y aunque a nivel mensaje no tiene mucho que ver con nada de lo anterior porque son terribles personas sí que me está dando ese mismo sentimiento de nostalgia de ser jovencito y seguir adelante solo con el pensamiento de que las cosas que quieres todavía pueden suceder.
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