23 agosto, 2026

septiembre es un misterio

me jode estar escribiendo sobre septiembre cuando todavía es 23 de agosto: queda más de una semana. todavía tengo que ir durante una semana más y larguísima a la oficina donde estoy haciendo una sustitución y que está lejos de mi casa y todavía tengo que seguir presentándome en mi puesto de siempre, donde estoy ahora. escucho las voces por duplicado, siento que me volveré un poco loca, y adrián me ha hablado del burnout nosequé. este año septiembre empezará encima en martes.

recibí un correo con las agendas nuevas para esta vuelta al cole, ninguna me pareció especialmente chula, yo me quiero comprar una hobonichi en japón de las de día a día para hacer dibujos como vi el otro día en un video. seguro que al final no hago ninguno. el sketchbook es bastante mejor para esas cosas. ¿es performativo ya utilizar una libreta? otras cosas que me compraré en japón: muñequitos de bokuto y akaashi mis dos perfectos. dónde los meto, pues no lo sé, compré un estante el otro día, pero me hace mucha más ilusión el juego de toallas que también compré. son tan blandas y suaves que estoy deseando llegar a casa para ducharme.

se va a pasar el mes sin haber salido más, y yo desde luego solo voy a dar primeros pasos por mí (comprarme un libro, ir al cine, journaling-dates, volver a avisar a mis amigos) me paso la vida otorgando el beneficio de la duda, por si acaso, para combatir lo impulsiva que soy metiendo en una cajita a los demás. creo que todo es mucho más abierto, lo dicen todas las canciones que escucho ahora, todo es mucho más de lo que veo, quedarme tan adentro. la música siempre me vuelve más suave. no sé qué pasará cuando llegue septiembre. sé todas las cosas que tengo que hacer pero, más allá de lo que yo puedo planificar, septiembre es un misterio.

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