anoche estrené por fin el lienzo de corazón, pero no pinté ninguna de las cosas que había planeado, literalmente solo improvisé y terminé pintando dos sylvanians flotando en el espacio sin mucho sentido. todo fue porque a la tarde estuve buscando algo de mi checklist que poder tachar. no pinto especialmente bien ya, pero me basta con poder hacerlo, sin importar los turnos locos que me manden en el trabajo. podré volver a casa y seguir con mi cuadrito.
mientras pensaba pensé en que pintar es mi lenguaje, pero uno en el que sólo me encuentro yo. no es como escribir, que los demás me entienden. en mis pinturas yo sé el camino, sé los trazos que dejo, que al igual que en la vida unos valen y otros no, pero todos siguen ahí mezclados en el empaste, clavados en la trama del lienzo, dejando huequillos en blanco como estrellas sin pintar allá donde no consiguen meterse. si yo fuese valiente dedicaría toda mi vida a pintar pero todo el tiempo encuentro una excusa para no hacerlo, encuentro una excusa para no dar la voltereta.
(para empezar, no sé hacer la voltereta, ni el pino y la rueda. no sé montar en bicicleta. no tengo mucha motricidad en general.)
mientras hablaba con mari le conté mis dos opciones para dar la voltereta. la primera es la realista, conseguir un trabajo más cerca de casa y volver a dedicar las tardes a estudiar. en algún momento todo esto se pagaría y aprobaría la oposición, conseguiría una plaza lejos de casa y me mudaría para reconstruir mi vida. entonces volvería a pintar.
la otra es la del mundo de la fantasía: pido una beca para hacer una residencia artística en otro país. me la conceden. me voy a otro país. vuelvo a pasar los días creando como cuando estaba en la facultad, tengo varias crisis creativas seguramente porque a mí me interesa más el proceso y no tanto terminar obras. termino la residencia y regreso a mi país igual que me fui pero con muchas anécdotas y fotos. acabo trabajando en una editorial haciendo correcciones o me dedico a comisariar exposiciones (se supone que en ese tiempo me he vuelto más listo). termino decidiendo estudiar oposiciones. sigo pintando.
opciones extra:
- intentar publicar un libro. terminar el libro.
- hacerme nómada, es decir, viajar pero en largo, hacerlo estacional. sacarme un permiso de residencia como en el animal crossing. pillar un trabajo allí, ahorrar y después volver.
ay si yo fuera valiente haría tantas cosas, pero el cambio me da tanto miedo, siempre acabo atrapada donde no soy feliz pero me siento segura y a salvo, no dijo el refranero algo así ? mejor malo conocido que bueno por conocer
ResponderEliminartrue, la zona de confort.... more like zona de disconfort si estamos a disgusto. también me aterra el cambio pero a lo mejor también me da más miedo arrepentirme en unos años de no haber sido valiente mientras podía. tenemos que ser valientes 👊👊
Eliminaray que lindo escribes. quedé embobada leyendo tu blog <33
ResponderEliminarEn un momento de mi vida, ahorre para irme a trabajar a otro país y fue una experiencia muy linda, pero me senti tan a gusto al volver jajaja Creo que fue un excelente ejercicio en salir de mi zona de comfort, pero cuesta un montón en general, actualmente estoy en la mentalidad de que las cosas dificiles no son malas de por sí.
pero en fin
que hermoso poder y tener la capacidad de pintar, hace rato que me gustaría aprender.
saludossssss
muchas gracias dani, me hizo muy feliz tu comentario y conocer tu experiencia! me parece algo muy valiente que hiciste, y a la vez qué gran suerte tener un lugar al que regresar y sentir hogar.
Eliminarte animo a apuntarte a un tallercito de pintura con otras personas que os pueda guiar, solo por el placer de probarlo :) un abrazo!!!