13 mayo, 2026

the curse is lifted

estoy escribiendo desde el ordenador del trabajo. en realidad no es la primera vez que lo hago, pero siempre siento que de alguna manera pueden ver la pantalla de mi ordenador, no me refiero a la cámara de seguridad que tengo detrás aunque esta pestaña sea muy pequeñita y no ocupe más de un cuarto de la pantalla: digo entrar en el ordenador, tener una copia de mi pantalla en la suya y ver todo lo que consulto y escribo. es que no hay mucho que hacer a esta hora ya, casi todo el mundo se ha ido, los pacientes están a punto de irse a dormir y yo hace muchos días que no escribo aunque este teclado sea muy incómodo y me duelan los dedos al escribir rápido y haya un paciente golpeando los cristales para que le de dinero.

me duelen también el cuello y la tripa. pienso en que volver a casa será agradable. tomaré una ducha caliente, me asearé la cara y cenaré viendo algún vídeo en pijama, quizás alguien contando también su día. después leeré, y seguiré disfrutando los días de calor ligero donde todavía hace fresco por las noches. todo eso me hace sentir lejos de cualquier maldición, como si esta no tuviese poder suficiente para alcanzarme.


pienso en la fortuna y los milagros. me acuerdo del palosanto que llevo a todas partes, del cuarzo que sigue en el maletero del coche. en el capítulo del evangelio que he leído hoy, que hablaba de que no me corresponde a mí juzgar porque ya lo hará dios en mi lugar. pienso en cuál será mi objeto de la suerte de esta semana. 

en reddit aparecen mencionados como objeto de la suerte una navajita, un penique, una cruz celta, una pluma, un diente, un trébol, un anillo y unos dados, de los que tengo la navaja, varias decenas de dientes y unos dados. también algunas canicas, una ficha de dominó del seis, y una carta americana

he pensado mucho últimamente en si la suerte es tan determinante en la vida, en la posibilidad de que esta sea la responsable principal de lo que sucede, y en si en realidad suerte y casualidad son la misma cosa o cosas opuestas. si es la casualidad la que debe estar de tu parte y no la suerte. nunca he creído que la suerte se pueda manifestar, como sí he creído en cambio que existe alguien superior que puede ayudarte si lo pides, porque si existiese la suerte en cualquier caso es poco probable que a mí me acompañase. la incertidumbre, la fe y la fuerza son las cosas que con el tiempo he ido considerando más cercanas a lo mundano, es decir, a las cosas que sí podemos controlar para estar más tranquilos.

ya no creo tanto en los amuletos como sí lo hacía de pequeña, pero si el objeto viene de una persona a la que quiero me aporta casi tanta tranquilidad como manifestar a esa persona. tener una foto de mi abuelo en mi escritorio durante años hizo que el peso de su muerte fuese un poco más ligero, me permitió hablarle durante horas como si siguiese vivo en alguna parte, y yo creía que de alguna manera el cielo nos podía hacer de interlocutor y le llevaría a mi abuelo todas las cosas que le contaba. 
me contó mi prima que a veces siente que hay un francotirador acechándola por la espalda, creo que es parecido a la sensación continua de alerta que llevo yo siempre, y mira que a veces también creo que hay un ángel que me cuida, esto me lo dijo un paciente que veía cosas, un día me miró muy fijo y me dijo vaya ángel tan enorme llevas detrás. el mundo está repleto de cosas que no entiendo y que no entenderé nunca, cosas que existen aunque yo no me las crea, y como no dejo de pensar en ellas, tienen una presencia constante en las historias que invento. uno de mis ocs echa el tarot y otra escucha a los muertos. volveré a pensar en suerte y en maleficios cuando les siga escribiendo. 




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