21 mayo, 2026

diente picado

hace un mes que tengo una fisura en el hueso. no se ha curado ni he hecho demasiado porque se cure, más bien al contrario: he hecho todas las cosas exactamente igual y por las noches me he llevado la mano a la pierna, apretado un poco para confirmar que me seguía doliendo, aunque solo si lo toco, y el moratón fuese cada día menos visible. de todas formas siempre llevo las piernas llenas de cardenales. tampoco he ido al dentista a ver esta muela picada, que tiene una hormiguita negra asomando por debajo, que anoche me dolía un poquito. es que siempre aparece algo más urgente que hacer, por ejemplo hace un mes que no veo a mi amiga, ¿cómo no voy a ir a merendar un gofre y un batido de galletas con ella? cuando fuimos había en la mesa de al lado dos chicas como nosotras, un poco más guapas, dejaron una bolsa de zara sobre la silla y hablaban la una frente a la otra sobre una quimioterapia inminente, pensé en ese momento que quedar con tu amiga siempre es lo más urgente e inmediato del mundo.



en mi familia hay una falta notable de calcio, de niña me quitaba los dientes de leche, les daba vueltas como a un tornillo hasta que se caían, se despegaban el trocito y el sabor a sangre. entonces entraba en la cocina llevándolo en la mano y se lo daba a mi madre para que lo guardase, porque en mi casa no se hablaba de ratones, aunque yo siempre esperé secretamente con una fe convencida que por la mañana hubiese un regalo para mí.

la última vez que me partí un hueso pasé ese verano entero yendo a los columpios en muletas, escalando por sitios por donde no tenía que escalar, y pegué la cita de la radiografía en mi cuaderno al lado de las pegatinas de selectividad. lo único importante es que no habían tenido que ingresarme otra vez, es decir, que podría ir a la playa. me habían dicho que la sal era buena para arreglar los huesos (se referían a sal en agua caliente, reposando en casa, no a la sal de la playa dando corretadas en la orilla).

de más mayor me preocupaba no perder los dientes sino enfermarme de cáncer y que mi pecho fuese como un diente picado que se cae. me acuerdo del primer día de quimio de mamá, yo tenía una excursión con el colegio. me acuerdo del día que un médico me pasó un bisturí por el centro del pecho para recoger una muestra, les cogí miedo ese mismo día que falté a clases para regresar con un apósito húmedo bajo la ropa y un agujero que te hemos vaciado pero se volverá a llenar y a vaciar y a llenar y a vaciar. sigo teniendo ese agujero, y la piel un poco arrugada, como si me hubiesen clavado una flecha justo ahí, al lado del corazón.

del cáncer mi miedo más terrible es no poder darle leche a mi bebé y pasarle la maldición de crecer con falta de calcio. siento que eso convertiría su vida en un círculo y se repetirían todas las cosas que me han sucedido a mí. perder los dientes, romperse los huesos, estar permanentemente asustado.
con mi ex nunca llegué a hablar de bebés, me alivia pensar que todo esto lo he pensado en los años de después, cuando recuperé toda mi corporeidad y decidí que ningún hombre volvería a tocarla ni a prestársela a alguien más, es que eso fue muy cruel y nunca podré dejar de pensar en ello. yo estaba pensando en que me moriría incluso en lugares donde se me había querido, que no quería estar más allí.

was it worth the mess? no lo sé. no lo creo.

ahora todo está bien. sólo tengo un diente con una hormiga debajo.

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