07 junio, 2026

aesthetic del día: pasear por el rastro mientras averiguo si han pinchado mi móvil

el último día que quedé con lucía dijimos que queríamos ir al rastro de los sábados, el que ponen en fuengirola donde la feria, la zona donde sólo se llega en tren o en coche. yo tenía en mente varios objetos: un platillo para colocar los anillos (que ya no necesito porque mi hermana me hizo uno), postales y muebles para la casa que no tengo. postales como tal no vi, sólo algunas cartas impresas pero yo quería dibujos de animalitos vintage, conejitos y bosques, etc. vi un modelo de pupitre de colegio precioso, si no hubiese estado roto lo hubiese comprado para mi madre.

hay cosas que de haber llevado un coche con maletero y de tener una casa con espacio hubiese comprado, o buscado muy parecidas pero limpias porque me da pereza restaurar: un espejo dorado en forma de sol, una mesita baja, unos sillones para el salón que sí parecían en buen estado, un candelabro y el mueble blanco perfectísimo que vi el otro día en un video y que usaría de mesilla de noche para poner libros y mis to-go products. en las puertas interiores no sé qué guardaría porque es pequeño y con poco fondo, no sé qué guarda la gente en sus mesillas de noche porque yo nunca he tenido una. en mi psio anterior no tenía dinero para comprarla y utilizaba una caja del ikea, y en la de ahora tengo la cama pegada a un mueble enorme.


ver las disposiciones de objetos sobre la manta en el suelo me hizo pensar en el animal crossing de la game cube, cuando podías pasar a la casa de tus vecinos y comprarles sus muebles, qué divertido. también había maletines de pintura llenos de pinceles, exactamente iguales a los que tengo en casa, cajitas de tinta pelikan antiguas, y algunas plumas. vimos muchos caballetes en hilera, y una paleta de madera pequeñita, algunos blocs de dibujo y una caja de difuminos que me estuve pensando mucho porque quiero volver a utilizar los pasteles. al final compré una caja de cerillas.

en un momento del mediodía, cuando estábamos ya en una terraza bebiendo fresquito, vi que tenía un whatssap de pedro que hace años que no me contacta por esa vía aunque por instagram sí que hablemos. me preguntó que si yo le había llamado, yo no tenía ninguna llamada realizada desde mi móvil, él sí me enseñó la captura del suyo de que indudablemente yo le había llamado, era yo viva, concluimos que había sido mi doble, mi otra yo, la que intenta arreglar las cosas en mi lugar. fue tan gracioso que estuve a punto de llamarle de verdad sólo para decirle ahora sí te estoy llamando yo. me dijo que saludase a lucía de su parte. apagué el móvil para que no llamase a nadie más y se quedó dormido y oscuro en mi mochila el resto del día. mientras volvíamos a casa en el cercanías le hice una limpieza de virus y nada más ha pasado desde entonces.

quiero ser este, o tenerle detrás.

1 comentario:

  1. me encanta ir al rastro, incluso los días que no compro nada, solo el ambiente y ver todas las cositas me da tanta felicidad, yo llevo unos meses queriendo visitar los rastros de otras ciudades, que siempre voy al mismo, pero al final siempre termino en mi rastro de confianza

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