26 abril, 2026

cortisol, descafeinado y piscinas

en pokémon diamante hay una ciudad en la cima de una montaña, una ciudad pequeña con dos casas, dos grúas, un hospital y un templo. los poquitos habitantes te dicen ¡en esta ciudad no hay nada!, el barquero quiere llevar al mejor entrenador que naturalmente no eres tú, y una chica delante del templo amablemente te dice lo siento, no te puedo dejar pasar. Dicen que las personas del norte son cerradas por naturaleza porque hace mucho más frío. Ciudad Puntaneva está envuelta en silencio y sonidos de pisadas al caminar sobre la nieve. Antes de llegar, un montañero te ofrece su casa para descansar y curarte. Hay ninjas escondidos bajo la nieve. Allí capturé un pokémon que parece un árbol de navidad. Es la ubicación del juego que más te empuja a marcharte pero todo me invita a querer quedarte, a querer ese silencio, esconderme y decirle yo también a otra persona lo siento pero no puedes pasar.

cuando el otro día fui al médico estuve un rato mirando las baldosas del suelo y todo el tiempo tuve el mismo pensamiento en bucle. mi abuelo está abajo, quiero ir con mi abuelo. sé que en el sótano sólo están las consultas de ginecología porque tuve cita el otro día, pero vi un vídeo de una chica bajando corriendo unas escaleras hacia un fondo oscuro, decía si bajas volverás a ver a tu abuelo, pero no podrás volver a subir, y yo sólo pensaba en bucle quiero bajar las escaleras, quiero ir con mi abuelo, quiero bajar quiero bajar mientras me llegaba el turno frente a la consulta 111. no he vuelto a pensar en mi abuelo desde entonces, mi médico me miró la columna, me dijo que quería que estuviese tranquila, y no he vuelto a salir de casa desde entonces. me he tomado las pastillas que me ha mandado, he dormido 12 horas al día, me he tambaleado cada vez que me ponía en pie, en mi pecho por primera vez no ha habido ningún ruido. he tenido otro pensamiento en bucle: quiero tarta de queso. cada vez que he pensado en caminar por la calle he preferido seguir en casa. ayer quise ir a comprar postales porque se acerca el cumpleaños de una amiga, pero preferí seguir dormida. no he vuelto a llorar, ni estoy contenta ni tampoco triste, no he pensado en absolutamente nada. he bebido descafeinado para no cargarme el efecto tranquilizante que hacen las pastillas, quiero alargar un poquito más la calma. mamá me ayudó ayer a estirar las sábanas de la cama.




sylvia plath escribe en la campana de cristal sobre una higuera que tiene muchas ramas, un futuro brillante colgando del peso de cada fruto en cada extremo: un marido y una casa feliz llena de niños. una carrera como poeta o editora. ella sentada al pie del árbol sin poder elegir, mientras cada higo va cayendo con el peso del tiempo, perdidos para siempre. en estos días he querido escribir y no he sido capaz de hacerlo, no sé cuál fue el último día que escribí en mi diario pero me imagino que sería minutos antes de ir al médico. después sí que he escrito cartas para mis amigas, sin embargo no pensé que fuese agradable el tiempo libre del que ahora disponía. estar sedada se parece mucho a la sensación que tengo cuando tomo licor, sin la parte mala de que te duele la cabeza después. lo único que me ha gustado es dejar de sentir durante unos días, que lo único que hiciera mi cuerpo fuese bostezar y que no fuese por estar triste como para hacer otra cosa, sino por necesidad de descansar. sé que es una cosa temporal, aunque todo el mundo me dice que descanse el tiempo que haga falta, que no sé cuánto tiempo es, porque yo en realidad quiero escribir, quiero dibujar, quiero estudiar, quiero ir a ver a mis amigas aunque ahora no me apetezca salir a la calle, quiero bajar a la cafetería de la esquina a tomar el sol, leer y merendar tarta de queso con mi hermana, quiero que el primer día que salga a la calle sea para hacer eso porque mañana tengo que volver a conducir y no quiero seguir teniendo sueño.


de todos los planes que suelo hacer el que más me apetece es el de retomar mis intenciones de primavera: reinventarme, disfrutar de las cosas, estar contenta. cuando pienso en volver al trabajo siento de nuevo ganas de llorar, pero sentir cosas tampoco es malo. mañana lunes todavía seguiré de baja, tendré tiempo para ir a comprar las postales, terminar las cartas y enviarlas por correo. eso es lo más lejos en el tiempo que soy capaz de pensar ahora.
esta tarde he ido a la cafetería de más abajo con mi hermana. mi hermana es la que me acompaña a todas partes cuando me siento incómoda como para salir sola, ella es quien cuida un poco de mí dándome consejos que yo sola no soy capaz de ver y a cambio le pago la merienda. hoy hemos hecho una lista de cosas que hacer en primavera:
✦ ir a merendar juntas
✦ empezar un libro
✦ cambiar de trabajo
✦ ver una película en casa
✦ ver animales
✦ echar una siesta
✦ apuntarme a un club de escritura
✦ procesar los pensamientos con lentitud

esta semana seguiré escribiendo, hasta que termine abril.

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