me gusta mucho llevar el coche, en parte supongo que porque no pago yo la gasolina y no tengo prisa ni culpabilidad, mi única tarea es mover el vehículo de un lugar a otro. afortunadamente soy de esas personas a las que conducir les relaja, y de forma menos afortunada no se me da especialmente bien conducir pero lo estoy intentando, para que el algún momento mi tarea principal no sea mover el coche de un sitio a otro sino llevarme a mí de un sitio a otro. la primera imagen que se dibuja en mi cabeza es ir al centro comercial, probablemente llevando a mi hermana en la parte de atrás porque delante se marea. iríamos al cine a alguna hora que nos apeteciese, a comprar una hamburguesa, a dar un paseo por la playa, las veces imprescindibles porque también me sentiré culpable de estar, esa vez sí, pagando la gasolina. para disculparme en algún momento llevaría a mis padres a misa o a cenar.
hoy me he levantado a las 5:57, no me gusta poner el reloj en horas pares porque siento que así voy tarde. a las 6 ya se estaba calentando la leche, y el mundo seguía oscuro mientras escribía, y lo siguió estando mientras las luces de algún coche lejano se acercaban poco a poco a mi cara, dibujando un círculo amarillo que crecía. ayer pensé en comprarme una botella de agua, que fuese transparente para acordarme de que dentro hay agua que puedo beber, y supongo que la llevaría al gimnasio cuando me apunte, pero mientras no voy la llevaré al trabajo. si quiero cambiar algo no puedo regresar con cosas viejas. ayer compré algunas, y también saqué un libro de la biblioteca que me recomendó mi médico: me apetece volver a tener el ímpetu y tiempo de leer una historia detrás de otra, como hace papá cada noche. yo todavía no he encontrado mi lugar. mis amigas dicen que probablemente no necesite tanto un cambio de escenario como de rutina, y seguramente tienen razón.
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